Monday, January 12, 2015

Microrelato


¿Cómo te llamas?

Te siento en todas mis confusiones, chucherías, besos, cajas, recuerdos y llantos, queriendo y odiándote. Y crecemos, cambiamos, y al final entendemos que la soledad jamás partió. Estuvo allí, auscultando el gozo, las cajas, los colores, las maniobras, y disfrutó la soledad. Sus colores no son los tuyos y sus insultos son suyos aunque los haga tuyos en mi soledad. Hoy, voy husmeando todos los artefactos que alguna vez tocaste. Busco tu olor en las sábanas sucias y me envuelvo en ellas como capullo para germinar de tu esencia. Pasé toda la noche tratando de renovar mis tejidos con el tenue olor que todavía quedaba impregnado. Había colgado la sábana del candelabro viejo del cuarto. En la mañana caí sobre la cama con las alas rotas y me revolcaba buscándote. Todo este recuerdo porque no quise saber tu nombre, ni tú, el mío. Ahora me arrepiento porque me interesaba más el diálogo que los nombres y la identidad. What is in a name, decía Shakespeare, y si algo te dicen los nombres, entonces, me llamo Paco, Julio, José. Y no recuerdo el tuyo. Eres la mujer sin nombre y me duele no poder pronunciarlo. ¿Cómo te llamas?